Transacciones con dinero real en juegos y casinos online, cómo han evolucionado

por Radio YA

30 enero 2020
Hoy por hoy es muy difícil que encontremos juegos en las tiendas de aplicaciones móviles en los que simplemente paguemos una vez y tengamos todas las prestaciones.

 

 

Es más, los videojuegos para consolas tradicionales también lanzan packs de expansión constantemente para que no nos aburramos de esos títulos, por supuesto esto es siempre pasando por caja, si bien es cierto que podremos disfrutar del juego completo al adquirirlo, sea en formato físico u online. Pero las apps para smartphone suelen ofrecer otro modelo de negocio: descargamos gratis a cambio de publicidad y si queremos retirarla debemos pagar. Muchos otros juegos lo que permiten es el acceso a unos pocos niveles y para desbloquear el juego completo hay que pagar, y en otras ocasiones, aunque ya hablamos más de herramientas profesionales que de juegos, ofrecen una suscripción tipo Spotify, que nos permite el acceso a todos los privilegios mientras esta permanezca activa, y si la anulamos, nos quedaremos sin nada.

Todos estos pagos antes eran relativamente complicados, pero actualmente son pagos instantáneos que permiten la compra por impulso. Si estamos jugando y no conseguimos pasar un nivel, podremos efectuar un pago por una herramienta poderosa y avanzar, o podremos adquirir orbes, gemas u otra moneda virtual con la que adquirir estas mejoras. La transacción con dinero real suele ser inmediata, y se cargará al método de pago que tengamos asignado al Apple ID en el caso de dispositivos iOS o bien a la cuenta de Google Play si funcionamos con Android, aunque también se ofrece la modalidad de cargo en la factura del teléfono móvil, en cuyo caso se abonarán todas estas compras integradas o suscripciones una sola vez al mes junto con el importe de la tarifa asignada al número de teléfono y los terminales que se tengan a plazos, si los hubiere.

En el caso de juegos de poker con dinero real con euros u otra moneda en el caso de jugar fuera de la UE, las salas de juego y casinos online han desarrollado su propio sistema seguro para que las transacciones se puedan hacer aún más deprisa, ya que si estamos jugando una partida de poker, las apuestas deben hacerse al segundo para que el juego se desarrolle con fluidez y no hacer esperar a los compañeros de mesa. Por supuesto, los pagos se realizan directamente también desde una ID a la que se ha asignado previamente un método de pago. Si Apple ID, por ejemplo, permite pago con tarjeta, con tarjetas de regalo adquiridas en kioskos, tiendas y supermercados y desde hace algún tiempo PayPal, los casinos y salas de juego llevan mucho tiempo confiando tanto en PayPal como en Skrill (sistema que también emplea Steam), tarjeta VISA o Neteller. Prácticamente fueron pioneros en el aprovechamiento de estos métodos aunque también han admitido las transferencias bancarias.

En este sentido, casi resulta un abal que marcas como 888 hayan apostado por estos sistemas de pago, ya que durante 3 años consecutivos este operador ha ganado los premios de Mejor Operador de Poker y Operador Socialmente Responsable, por lo que la fiabilidad de las transacciones con dinero real está garantizada. Lo que realmente llama la atención es esa estabilidad que permite a más de diez millones de jugadores estar emitiendo micro pagos de unos céntimos en partidas de varios jugadores y al mismo tiempo soportan transacciones de miles de euros para ganadores de grandes blasts o de torneos online.

Todo esto lleva a reflexionar en cómo han evolucionado las transacciones de dinero a través de internet. Estos pagos inmediatos no sólo son posibles en salas de juego, sino que en el momento presente dos sistemas rivalizan en pagos personales entre usuarios a través de sus smartphones: Bizum y Twip se han repartido la mayoría de los bancos que operan en el país. Así, muchos de ellos han llegado a un acuerdo para poder realizar transferencias tan instantáneas como las de PayPal pero de un banco a otro, es decir, sin pasar por una plataforma intermedia, y además sin coste para ninguna de las partes. Es curioso que al mismo tiempo, si nos decidimos por una transferencia ordinaria, debamos aportar mucha más información, proporcionar un IBAN imposible de memorizar y esperar, en ocasiones, hasta tres días para que el dinero sea recibido en otra entidad, a veces incluso debiendo asumir un coste por dicho servicio, lo realicemos desde el smartphone, el ordenador o desde la misma ventanilla de nuestro banco.

Cuesta creer que no se haya podido resolver esta cuestión, que para muchos se convierte en determinante a la hora de elegir un banco al que confiarle todos sus ahorros y domiciliaciones. Los motivos que suelen alegarse son de índole fiscal: una transferencia ordinaria tendría una validez legal a diferencia de un envío de dinero con Bizum o Twip; habrá que ver lo que tarda en madurar este protocolo para que pueda seguir siendo instantáneo, gratuito, y que genere los datos fiscales necesarios para que cobrar una factura pueda ser tan sencillo como jugar una partida de poker. Desde luego estos sistemas de pago ya han avanzado al comercio online, es un paso más para convertirse en un estándar.

 

 


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