Los viejos y mal llamados "nuevos partidos"

por Javier García Isac

22 abril 2019

España tiene un serio problema.

Los partidos políticos que nos han conducido a la actual situación, son los mismos que ahora pretenden sacarnos de ella. Nos hablan y se dirigen a nosotros como si fuéramos tontos, como si ellos nada tuvieran que ver ni con la corrupción generalizada, ni con el paro, ni con la crisis económica, ni con la crisis de valores. Se presentan como salvadores de una situación que ellos mismos generaron, que ellos mismos crearon.

Critican el nacimiento de nuevos partidos, de nuevas alternativas, alegando que “no tienen experiencia”, que “no tienen visión de estado”, que son “aventuras peligrosas”. Todos argumentos muy pueriles y sencillos, pero con poca base. El nacimiento de estos “partidos” se debe principalmente a su culpa, a su egoísmo, a querer quedárselo todo ellos, a ningunear a la sociedad española, no dejándola participar ni opinar en nada.

 Vivimos una “democracia secuestrada” donde los partidos tradicionales han tutelado nuestras vidas y nuestra libertad. Es tarde para lamentaciones. ¿De qué asustarse ahora? Da la sensación de que más que una preocupación por España, es una preocupación por ellos mismos. Es un problema más bien de carácter personal y laboral. Aun así, el pueblo español es poco reflexivo. Escucho comentarios como que el Partido Popular abandona sus principios y no cumple sus promesas. Cabe preguntarse cuáles eran esos principios: ¿el PP de Aznar con la mitad de sus ministros bajo serias sospechas de corrupción? no entiendo nada. Muchos de los que ahora se consideran descontentos seguirán votando a los mimos, o incluso los más transgresores, por sentirse muy de derechas, votarán a Ciudadanos. Esto también es digno de estudio: soy tan de derechas que voto a Ciudadanos, un partido de centro izquierda al que vota el centro derecha.

 Me gusta que la gente haga lo que quiera. Me gusta respetar todas las opciones si estas me respetan a mí  y, sobre todo, si no ponen en duda la existencia y soberanía de mi país. Todos deberíamos saber y conocer a quien votamos y por qué. Sé que es mucho pedir, pero luego no caben lamentaciones. Ni Partido Socialista, ni Partido Popular están legitimados para criticar nuevas alternativas nacidas por su inoperancia. Alternativas que, por otro lado, algunas de ellas, solo tienen de nuevo el nombre: Podemos es una copia de “Izquierda Hundida”, una mala copia del Partido Comunista pero con un lenguaje y estética más de colegueo. Ciudadanos representa a la social democracia de siempre, con un concepto de estado más claro de lo habitual en la rancia izquierda española. Cuando los partidos tradicionales y, hasta el momento, llamados grandes partidos nos hablan de no caer en “aventuras”, lo único que manifiestan es su miedo a perder los derechos adquiridos a lo largo de tanto tiempo de inoperancia y malos gobiernos. No defiendo estos mal llamados “nuevos partidos” que ya parecen viejos. No me gustan, no me caen bien pero, lo que actualmente tenemos no funciona.

 La verdadera nueva  alternativa será aquella que consiga aunar voluntades, ilusionar y tenga un carácter transversal fuera de los manidos y antiguos estereotipos izquierda/derecha.  Existen otras alternativas menos mediáticas, menos vistosas. Tenemos que empezar a pensar y a tomarnos en serio que otra forma de hacer política es posible. Necesitamos romper el círculo vicioso de esta “democracia secuestrada”. Son las siglas tradicionales las que te dicen a quién votar y son ellos mismos los que dan aire a nuevas siglas para que todo quede en casa. Ni ciudadanos ni podemos son alternativa de nada, y tampoco son novedad alguna.

Y nosotros, con la misma cara de siempre, solo que en esta ocasión, pensamos que hemos votado distinto de lo habitual.

Nos equivocamos. Las nuevas pero ya viejas siglas (ciudadanos/podemos) forman parte de las antiguas.


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Óscar Rodríguez Braojos

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