Adiós a Vox ¿o no?

por Radio YA

06 junio 2019
Por Enrique Miguel Sánchez Motos.

Las cartas están echadas y la partida no se puede suspender. En Madrid, el PP tiene 15 concejales; Cs, 11 y Vox, 4. Suman la mayoría absoluta. En cuanto a diputados autonómicos, el PP tiene 30; Cs, 26 y Vox, 12. Suman, también, la mayoría absoluta. Por tanto, la Comunidad y el Ayuntamiento deberían de ser gobernados por el centro derecha, salvo que alguno de esos tres partidos quiera salirse del grupo. Esta es la situación que hay y con esto hay que contar. Detrás de cada concejal y de cada diputado hay votantes que no quieren que su voto se ignore, lo cual debería ser tenido en cuenta por todos los partidos. Parece absurdo que Ciudadanos, rechace hablar con Vox en las negociaciones, dados los resultados. Es un signo de inmadurez política, de infantilismo. ¿De qué acusa a Vox? ¿No será de cambiar constantemente de criterio? Atrévanse a decirlo con claridad.

 Vox es el único partido que, con rotundidad, dice que, para caminar hacia la convivencia democrática, que establece nuestra Constitución en su preámbulo, hay que derogar la ley de Memoria Histórica, que ha roto el espíritu de reconciliación que inspiró la Transición democrática. Es además el único partido que, de forma indubitable, apoya los tres primeros artículos de la Constitución. Soberanía del pueblo español en su conjunto. Ni el pueblo catalán, ni el pueblo murciano, asturiano, gallego ni ningún otro pueblo puede arrogarse la soberanía del pueblo español. Vox afirma, también con rotundidad, la unidad indisoluble de la nación española patria común, lo cual implica no solo el carácter indisoluble de los territorios que constituyen España, sino su unidad y su carácter de patria común. Por ello Vox, critica con firmeza al Estado de las Autonomías que, como cada vez más españoles piensan, contribuye más a separarnos que a unirnos. Vox, también sin ambigüedades, enfatiza el castellano como lengua común y vehicular en toda España, y que es tan propia como las lenguas autonómicas. No todos los partidos, Sr. Feijoo, del centro derecha tienen tan claro su apoyo a estos tres primeros artículos de la Constitución.

Parece, por tanto, de sentido común que los tres partidos, PP ciudadanos y Vox, deban negociar en Madrid antes del día 15 de junio, día en que se constituye el Ayuntamiento. Sin embargo, hay quienes creen que Ciudadanos se va a enrocar y que no va a querer negociar con Vox. Ante esa posibilidad hay tertulianos y comentaristas políticos que consideran que, al final Vox va a tragar y va a aceptar una solución similar a la de Andalucía. Es decir, quedarse fuera del gobierno y limitarse a apenas acordar algunos temas programáticos menores con el PP. Otros consideran que Vox se contentará con sentarse en la mesa de negociaciones y hacerse la foto.

Ante estas profecías yo hago la contraria. No creo que Vox vaya a ceder en esta ocasión. No lo digo porque lo vea en una bola de cristal o en las cartas del tarot, sino por puro sentido común. Si Abascal y su partido aceptan esta vez el trágala, adiós a Vox. Si se dejaran ningunear, sería su suicidio político. Pasarían a ser, durante los largos cuatro próximos años, meros opinadores políticos. Siempre les quedaría no aprobar los presupuestos y provocar un bloqueo o nuevas elecciones. Pero sería demasiado tarde. Sería una pena para España, porque realmente es un partido que está llamado a crecer y a que sus ideas sean cada vez más conocidas y asumidas por los ciudadanos. La generosidad y oportunidad con que Vox actuó en Andalucía, no es repetible ahora en Madrid. Si Cs impide que haya un alcalde y un presidente de centro derecha en Madrid, que asuma la plena responsabilidad. Y si se atreve a provocar nuevas elecciones autonómicas en Madrid, que lo haga. Que sean los votantes los que indiquen lo que prefieren. Hay tantas cosas en juego en la política española que unas nuevas elecciones en Madrid, permitiría saber si los ciudadanos aplauden la intransigencia de Cs o la castigan. Eso permitiría que el propio Cs descubra su auténtica identidad.

Los españoles desean que haya estabilidad, que se cree empleo, lo cual será cada vez más difícil en un creciente reino de taifas, con independentismo incluido. También desean que exista una relación armoniosa y de fructífera colaboración entre todas las regiones de España, un sentimiento de patria común y una voluntad de asumir nuestra historia que, con sus luces y sus sombras, es innegablemente trascendente. España debe ser una nación especialmente impulsora de una Europa en unidad, modelo de democracia, de igualdad entre hombres y mujeres, y de respeto a la libertad ideológica y de expresión y, por qué no decirlo, promotora de una fraternidad real, no demagógica. Europa debe ser un modelo para el mundo y España un modelo para Europa. En esa dirección, Vox tiene mucho que proponer y hacer. Por favor, Vox, no te vayas, no cedas en Madrid, no desaparezcas. Hay mucho por hacer. Es tu hora. Tu tiempo ha llegado.

 


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