Una legislatura que pasará a la historia por su indignidad

por Javier García Isac

09 marzo 2019

Es llamativo el descaro con el que Pedro Sánchez y su gobierno se han puesto a disposición del partido socialista en los estertores de una legislatura que pasará a la historia por su indignidad. Es obsceno, además indecente e inmoral, como aprovechando su posición de superioridad, han iniciado la campaña electoral antes de haberse dado el pistoletazo de salida.

Utilizan todos los resortes del estado en provecho propio. No tienen ni reparo ni vergüenza en manejar el consejo de ministros para decretos sensacionalistas, que solo buscan el aplauso fácil de su público, intentando hacer en unos días, lo que han sido incapaces de realizar en nueve meses.

Pedro Sánchez no actúa como presidente de todos los españoles. Da prioridad a su cargo de secretario general de los socialistas y olvida su deber y responsabilidades. Desde el momento que anunció el fin de la legislatura y el adelanto electoral, la maquinaria se puso en marcha.

El mismo anuncio de convocatoria electoral, se convirtió en un mitin político. La presentación del libro hecho por Irene Lozano, a la que premió haciéndola secretaria de estado, fue otro aquelarre socialista. La entrevista que le realiza la televisión de todos los españoles, la que pagamos entre todos, metiéndose en nuestros hogares y soltándonos un discurso para mayor gloria del líder, no creo que se hubiese visto nunca antes en la democracia española. Los llamados viernes sociales, donde a base de decretazos, hace campaña de forma ruin y rastrera, saltándose todo debate e hipotecando el futuro de un nuevo gobierno. Las increíbles encuestas de su amigo Jose Félix Tezanos del Centro de Investigaciones Sociológicas, que con dinero público, nos insulta mucho más de lo deseable, tomándonos a todos por algo más que imbéciles.

El partido socialista juega sucio y con ventaja, contando con el inestimable apoyo del gobierno, que nunca dejó de estar en campaña electoral. El problema de los socialistas es que se creen poseedores de una superioridad moral de la que en verdad carecen. Son furibundos antifranquistas, cuarenta y tres años después de muerto Franco,  pero ausentes y desaparecidos, durante las cuatro décadas que este fue Jefe del Estado Español. Han resucitado a Franco y se han convertido en una máquina de hacer franquistas. Pensaban que sería fácil amedrentar a la familia, a los españoles e incluso a jueces y monjes Benedictinos. No calcularon bien su jugada y, aunque no se detendrán ante nada en su obsesión por profanar el cuerpo de Franco, es muy posible que antes salga Sánchez de la Moncloa, que Franco del Valle de los Caídos.

Estamos en campaña electoral, si es que alguna vez hemos dejado de estarlo. El gobierno avisa y amenaza con seguir como hasta ahora, es decir,  poco atender a las necesidades de los españoles y mucha política tabernaria y partidista, teniendo como telón de fondo el juicio al proceso por la intentona golpista. Un juicio donde testigos como el ex presidente Mariano Rajoy o su ministro de interior, el “zoquete” Zoido, se han convertido en la mejor defensa de los acusados. Un juicio que es un circo mediático, entre otras cosas por haber permitido que se televisara, donde los testigos que van a declarar, ya conocen lo declarado por los anteriores, y donde se está más preocupado en ser excesivamente exquisitos con los acusados, que en averiguar quién o quienes estuvieron detrás de la intentona golpista del 1 de octubre.

En una cosa si son coincidentes las encuestas, en el peligro que sigue siendo el independentismo para la unidad de España y en su papel de fundamentales para dar estabilidad al futuro gobierno, en caso de que sean las izquierdas quienes ganen las elecciones, entre otras cosas porque en España se sienta en el banquillo a las personas, pero no se ilegalizan los partidos y las organizaciones que estuvieron detrás de la intentona golpista.


En directo

En la boca del lobo

Javier García Isac

Featured image

Próximos programas