Dinosaurios y batallas perdidas antes de empezar

por Javier García Isac

05 abril 2019

La poca importancia que los distintos partidos políticos dan a las elecciones al Parlamento europeo queda de manifiesto en la configuración de las listas que presentan y los candidatos seleccionados. Mucho deshecho de tienta, mucho dinosaurio acabado con ganas de seguir haciendo caja y muchos favores debidos que se pagan con una jubilación de oro en un Parlamento que verdaderamente pinta muy poco pero que cuesta mucho.

Que la renovación del Partido Popular de Casado era más una campaña de marketing mediático que algo verdaderamente efectivo, es una realidad fácilmente constatable a tenor de los nombres que se manejan. La candidatura popular al parlamento europeo la encabeza Dolores Montserrat, portavoz del grupo parlamentario popular en el Congreso y ministra de Sanidad en el Gobierno de Mariano Rajoy. Dolores no estará sola, su número dos en esta aventura es otra “joven promesa” de la política española como Esteban González Pons. Nunca una nulidad como ésta tuvo una carrera política tan longeva, tan solo comparable a otros dos ministros de Rajoy que también irán en esta lista mezcla de especies en peligro de extinción con cementerio de elefantes. Por un lado, el zoquete Zoido, posiblemente el peor ministro de Interior de todos los tiempos habidos y por haber, y miren que el listón estaba bajo, y por otro el ex de Exteriores, José Manuel García-Margallo, aquel de infausto recuerdo que se prestó a realizar un debate con el responsable de exteriores de la Generalidad Catalana, Ernesto Maragall, homologando a este último a su mismo nivel. Junto a todos ellos, un secreto a voces, Ángel Garrido, actual Presidente de la comunidad autónoma de Madrid, al que Casado halaga y le pone como referente de gestión. Tan buena ha debido de ser la gestión de Garrido que lo mejor es mandarle lejos, muy lejos, de Madrid.

Parece una tomadura de pelo el enviar a gran parte de los culpables de la situación que tenemos ahora en Cataluña al parlamento europeo con la excusa de querer rebatir “el relato” independentista, cuando en el gobierno del que formaron parte algunos de los que ahora serán diputados en Bruselas y Estrasburgo, no supieron evitar, no ya solo la celebración de un referéndum ilegal, si no la celebración de dos referéndum ilegales. En palabras textuales de Casado: “necesitamos que nuestra representación en Bruselas tenga muy claro qué hacer para combatir el relato de la propaganda y las fakes news sobre Cataluña”, y para ello, Pablo Casado no tiene mejor idea que enviar a Juan Ignacio Zoido, el del crucero “Piolín” y a Margallo, aquel que no hizo nada para cerrar las delegaciones de la generalidad catalana en el extranjero y que tan buen trabajo han realizado a favor de la causa independentista. Si esto es lo mejor que puede ofrecer el Partido Popular, junto con una incombustible Pilar del Castillo, también exministra, pero ésta con José María Aznar y que lleva siendo eurodiputada desde el 2004, es que la organización está bastante peor de lo que podíamos haber llegado a imaginar o pensar.

No se crean que en el Partido Socialista están mucho mejor. La lista la encabeza el actual ministro de exteriores Josep Borrell, otro incombustible de la política española que consideraba que los políticos golpistas no deberían estar en prisión y que Cataluña es una nación. Con estos mimbres no me extraña que precisamente en la Unión Europea seamos el hazmerreir, el último mono, aquel país del que todos se descojonan a mandíbula batiente. Pero, lo más preocupante es que las organizaciones políticas dicen que envían a Bruselas lo mejor que tienen para combatir al independentismo.

El separatismo catalán debe estar feliz. Como en otras muchas cuestiones, la batalla está pérdida antes de comenzar. Si estas son nuestras mejores armas para combatir el separatismo en el parlamento europeo, cada vez tengo más claro el nivel de colaboración y comprensión de los distintos gobiernos de España, para con aquellos que precisamente la ponen en duda de forma continua y continuada. Lo dicho, con amigos como estos, quien necesita enemigos.


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Javier García Isac

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