A las órdenes del Club Bilderberg

por Radio YA

05 octubre 2017
Por Diego Pappalardo

Efectuado ya el 1 de Octubre el referéndum  de las plataformas separatistas catalanas, acontecimiento que algunos consideran ilegal y otros legal pero que en todo caso posee ilegitimidad de origen y de ejercicio, las aguas de la superficie se tornaron más convulsas e incluso con mayor negritud. Desde entonces, la inmensa mayoría de españoles, amantes de su tierra, están preocupados, dolientes y angustiados por el devenir del conflicto que los capitalistas y responsables separatistas, aliados a determinados polos del Poder Internacional del Dinero, han decidido emprender.

No creemos que Rajoy y sus colaboradores sean tontos, como dicen muchos de sus contrarios. O, al menos, no tan tontos. Algo más hay detrás. Ese algo se llama Superestructura del  Poder Global del Dinero y el pergeñamiento de su geopolítica, más la competencia entre élites económico-políticas domésticas en aras de preservar su existencia y el ascenso en la pirámide del poder local.

Acotamos que infinitamente lejos estamos de adscribirnos ideológica y empíricamente a la estructura del Partido Popular  y de la  administración Rajoy; asimismo, percibimos que parte importante de la base que moviliza el separatismo catalán está siendo manipulada por determinadas facciones de la burguesía y por los pregoneros permanentes del odio y la desunión de Cataluña. Estos, cultores del dinero y del odio ideológico, no han escatimado esfuerzo alguno en la consecución de sus objetivos, a tal punto de alinearse sumisamente a actores internacionales como George Soros.

Claramente el mandato  constitucional y el sistema jurídico de España impelen al presidente Rajoy a actuar con celeridad y enérgicamente para reducir el accionar del colectivo separatista y anular su peligrosidad para los intereses de toda España. Pero Rajoy y su equipo prefirieron otra modalidad, otro despliegue. Reafirmando la unidad de España, sí, pero circunscribiéndose a lo discursivo y a realizar acciones cuasi que contribuyen más a ayudar al mantenimiento y al aumento de la tensión que a su resolución.

No creemos que Rajoy y sus colaboradores sean tontos, como dicen muchos de sus contrarios. O, al menos, no tan tontos. Algo hay detrás. Ese algo se llama Superestructura del  Poder Global del Dinero y el pergeñamiento de su geopolítica más la competencia existente entre élites económico-políticas domésticas en aras de preservar su existencia y el ascenso en la pirámide del poder local.

El anuncio de la comparecencia pública del Rey Felipe VI despertó mucho interés en todo el país. Últimamente, millones de españoles clamaban por su intervención directa que consideran decisiva para salvar a España de las pretensiones rupturistas del clan catalán.

El Rey se hizo presente y volvió a sostener su  visión a favor de la unidad de España y de la vigencia del actual marco constitucional aplicable también a la región catalana. Afirmó que el govern tiene una conducta inadmisible de deslealtad y exhortó a la serenidad y al sostenimiento de la institucionalidad  y la integridad de España.

Todo lo que dijo era lo esperable. No  hubo nada nuevo, ni  nada extraordinario. Mucho menos dureza.

¿O esperaban que Felipe VI saliera a decir ‘A partir de ahora, Cataluña será independiente y se constituirá en otro estado soberano?

Jamás diría ello por  razones de poder propio y por indicación de los centros globales de poder, en los cuales, reiteramos una vez más, no hay unanimidad para la secesión de Cataluña.

Felipe VI no se puso al frente con medidas expeditivas que solucionen el problema. Estuvo en la misma línea de Rajoy pero este accionar no se debe a que Rajoy y el resto de la esfera del Partido Popular le hayan escrito el libreto.

 De igual modo que la burguesía catalana separatista y  la burguesía unionista en torno a La Moncloa, la  actual monarquía española es indesligable de los poderes de la Plutocracia Internacional.

En un trabajo anterior, escribimos:“España se encuentra sin capacidad geoestratégica propia porque no tiene un proyecto de Estado-nación que le permita cumplir con su misión histórica. De ahí los males que padece en la actualidad.

Una de las razones del por qué España está así es la existencia y la dinámica del Club Bilderberg.

La principal dirigencia de España está dentro de las redes del Poder Global del Dinero y sigue las órdenes de los propietarios y arquitectos de Bilderberg.

Dicha subordinación no comenzó hoy, sino que lleva más de 50 años.

En efecto, en la Conferencia de Mont Tremblandt, Quebec, Canadá, Juan Carlos de Borbón fue seleccionado por el Club como futuro rey de España. Los operarios del mencionado organismo transnacional colaboraron decididamente en la voluntad de Francisco Franco para que proclamara a Juan Carlos como su sucesor en 1969. El 22 de noviembre de 1975, Juan Carlos era coronado rey de España.

España ingresaba subordinada y velozmente a las redes del Atlantismo.

Estudiosos del tema aseveran que  detrás de la abdicación de Juan Carlos en 2014, también estuvo el Club de Bilderberg.”1

 

Desde Juan Carlos, la  Familia Real fue y es parte del problema

Felipe VI tiene como uno de sus consejeros al arquitecto mundialista Henry Kissinger. Algo lógico porque desde la década de 1970, Kissinger  participa  del  decurso histórico de España.

En 1973, Kissinger, por entonces Secretario de Estado de EE.UU., luego de haberse reunido con el General Franco, le comunica al presidente Nixon que Juan Carlos le “impresionó positivamente”.

Kissinger, galardonado con la  medalla de oro del Queen Sofía Spanish Institute de Nueva York, tiene una amistad con la familia que habita el Palacio de la Zarzuela desde que Juan Carlos se escogió “confidente de los Estados Unidos” según afirmación del Portal El Publico que accedió a más de un millón setecientos mil cables diplomáticos de Estados Unidos entre 1973 a 1976.

Allí indican que “La preocupación de Juan Carlos por tener el beneplácito de Washington a toda costa era, sin embargo, un asunto que sólo le ocupaba a él ya que EEUU tenía bien claro  que el futuro rey era su único candidato para controlar España.”3

 Juan Carlos asciende materialmente al trono el 22 de noviembre de 1975 y a los pocos meses, junio de 1976,  emprende su primer viaje como monarca a los Estados Unidos. Lo hizo acompañado de su esposa la Reina Sofía, elogiada por informes de la CIA por haberle dado estabilidad emocional a Juan Carlos.

El influyente diario The New York Times realiza la cobertura de la mencionada visita real española bajo el título “Juan Carlos, on U.S. Visit, Pledges Liberty in Spain”4

 En Washington, Juan Carlos se dirigió ante representantes del Congreso renovando su compromiso con los valores que los poderes estadounidenses pregonaban. El 2 de junio, acompañado por José María de Areilza-su Ministro de Relaciones Exteriores- , mantuvo una reunión oficial   con el presidente Ford y los funcionarios Henry Kissinger y Brent Scowcroft. De acuerdo a documento desclasificado, Juan Carlos les manifestó “All the political groupings didn't want any abrupt change, so it has gone slowly but smoothly. I think it could have gone a little faster, but it is moving. We have had some troubled times”, contándoles el ulterior desarrollo electoral que habría y consintiendo la voluntad de los poderes atlantistas de insertar a España en la esfera de los poderes geolocalizados en Estados Unidos y Gran Bretaña.5

Posterior a ese encuentro, Kissinger se reuniría reiteradas veces con Juan Carlos, con Sofía y con Felipe VI, siendo un consejero permanente y articulador de relaciones geopolíticas de la Familia Real de la Zarzuela.

En noviembre de 2013, el Reina Sofía Spanish Institute de Nueva York le concedió la medalla de oro a Hillary Clinton por su papel en las relaciones entre EE. UU y los países hispanohablantes. La líder estadounidense recibió tal premiación de manos de Henry Kissinger, quien tiene a su esposa, Nancy Kissinger, como miembro de la Junta Directiva del Instituto Reina Sofía.6

Después del show brindado por los discursos del presidente  Rajoy y del Rey Felipe VI, los activistas flamígeros catalanes del Comité de Defensa del Referéndum –CUP se disponen al ahondamiento de su espectáculo, todo con el dinero y el  asesoramiento del circuito Soros.

Porque no hay ningún indicador objetivo que nos señale lo contrario, continuamos reafirmando lo que sostuvimos días atrás “Se causan conflictos horizontales y presiones máximas para obtener mayores concesiones y también para ocupar mejores espacios de Poder en disputa permanente entre los clanes catalanes, españoles e internacionales. Se brega por una España con modelo federal dentro de una Unión Europea sólida y también con esquema federal, intrusiva y totalitaria, pero siempre sin romper con el Atlantismo y la Globalización.”7

Por lo tanto, el Bien de España no vendrá de ninguna élite mundialista, solo podrá surgir del pueblo que se piense y sienta español, resolviendo el problema catalán y la tragedia nacional, ya  que del laberinto se sale únicamente por arriba.


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(Redifusión)

Javier García Isac

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